Curiosidades sobre el Champagne

El Champagne Rosé, de vergüenza francesa a delicatesen

Una de las casas más prestigiosas del mundo del Champán es la Casa Louis Roederer. 240 hectáreas situadas exclusivamente en los Grands y Premiers Crus del Marne.

El más célebre de los vinos de la Casa Roederer nació en 1876 para satisfacer el gusto exigente
del Zar Alejandro II.

Louis Roederer Cristal es el único champagne que tiene el fondo de la botella plana, detalle en el que insistió el propio Alejandro II para evitar que se pudieran esconder explosivos en el hueco.

Otra curiosidad muy interesante, es el champán rosé. Fue en París, a mediados del siglo XIX, cuando se empezaron a ver las primeras botellas de champagne rosado. En aquel entonces, se consideraba champagne “defectuoso” o de muy baja calidad.

En ocasiones, el vino quedaba colorado en exceso por las uvas (Pinot Noir o Pinot Meunier,
ambas uvas tintas pero con pulpa blanca), estaban demasiado maduras o porque el contacto del mosto con sus hollejos, se prolongó más de la cuenta.

Normalmente ese vino era desechado, sin embargo, algún avispado bodeguero pensó que
merecía la pena intentar dar salida a aquel “vino defectuoso”.

Se servía en locales más bien mediocres y en los que se bajaba la luz con el objetivo de que los
clientes no se percataran del excesivo color rosado que mostraba el champagne.

No fue hasta principios del siglo xx, cuando el champagne rosé dejó de considerarse un vino defectuoso para convertirse en una variedad más de los prestigiosos vinos de
la champagne francesa.

Curiosamente, 100 años después, las más legendarias firmas de champagne, muestran con orgullo sus complejos vinos rosados.

Una de las marcas más conocidas del champán rosé es Billecart Salmon.

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